Pelayo Morilla acelera hacia la élite

Pelayo Morilla, durante el entrenamiento de ayer. / DAMIÁN ARIENZA
Pelayo Morilla, durante el entrenamiento de ayer. / DAMIÁN ARIENZA

El canterano se convirtió en el cuarto debutante en Liga más joven del Sporting | Rubén Baraja medirá los tiempos con el asturiano, aunque lo mantendrá en la dinámica del primer equipo a la espera de la llegada de un extremo

VÍCTOR M. ROBLEDO GIJÓN.

La vida de Pelayo Morilla cambió el sábado en Alcorcón casi sin que se diera cuenta. Las lesiones de Isma Cerro y Traver obligaron a Rubén Baraja a recurrir a un juvenil de segundo año para tener un revulsivo en el banquillo de Santo Domingo. Morilla, el extremo más prometedor de Mareo, disputó los últimos once minutos, un tiempo suficiente para protagonizar una eléctrica acción individual en el primer balón que tocó, celebrar el gol del empate de Sousa con jugadores a los que hace muy poco veía de lejos y perder su anonimato futbolístico. Su histórico debut fue una de las noticias más positivas del estreno liguero rojiblanco.

Nacido en Oviedo el 12 de julio de 2001, Pelayo se convirtió en el primer jugador del Sporting del nuevo milenio y en el cuarto debutante en Liga más joven de la historia del Sporting. El extremo rojiblanco pisó el césped de Santo Domingo con 17 años, un mes y seis días, una marca que solamente supera Campanal en la temporada 1928-1929 y por Orlando y Gancedo en la temporada 1984-1985.

El avilesino Guillermo González del Río García, conocido deportivamente como Campanal, vivió su debut liguero el 17 de febrero de 1929 ante el Betis, en la jornada inaugural de aquel campeonato. Tenía 17 años y ocho días. Orlando Cagigal y José Manuel Gancedo estuvieron a punto de igualar su precocidad el 9 de septiembre de 1984 ante el Real Madrid, aunque en su caso el estreno resultó testimonial: los futbolistas profesionales de las ligas españolas convocaron una huelga para reivindicar una serie de mejoras laborales y los clubes tuvieron que recurrir a los equipos juveniles para disputar sus partidos. Orlando tenía 17 años y 14 días, por los 17 años, un mes y un día de Gancedo.

Rubén Baraja deslizó el viernes en su comparecencia ante los medios que quiere medir los tiempos con Pelayo Morilla para evitar pasos en falso. A la espera de la llegada de un extremo puro que complete la plantilla, el joven canterano continuará entrenando con el primer equipo, aunque su sitio natural en la recién comenzada temporada está en el filial tras una magnífica campaña en el juvenil de División de Honor rojiblanco, con el que se proclamó subcampeón de la Copa de Campeones hace unos meses. José Alberto López incluso le dio minutos en la eliminatoria de ascenso a Segunda disputada por el Sporting B ante el Elche.

Los técnicos de Mareo tienen depositadas esperanzas en Pelayo Morilla, al que considera el principal exponente de la nueva generación. Se trata, aseguran, de un futbolista muy fuerte físicamente, con desborde y gol, además de muy maduro mentalmente para su edad. Su posición natural es la de extremo, aunque también ha jugado como mediapunta.

Pelayo ha sido además citado en varias ocasiones para las selecciones sub 16 y sub 17. El Barcelona llegó a trasladar una oferta a Mareo el pasado verano, pero fue rechazada por los responsables rojiblancos, que lo blindaron a través de su programa de becas para jóvenes talentos.

Formado inicialmente en el Astur, Pelayo fichó por el Sporting en su segundo año como alevín. No mucho antes, un fatal accidente mientras practicaba esquí estuvo a punto de cortar su trayectoria. El jugador tuvo incluso que ser rescatado en helicóptero y permaneció varios meses alejado del fútbol por las fracturas. El sábado, en Alcorcón, comenzó a acariciar su sueño.

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