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Sporting | Morilla tira la puerta abajo

Morilla, en el centro, junto a Hernán Santana, Nacho Méndez, Traver, Noblejas y Jiménez / ARNALDO GARCÍA
Morilla, en el centro, junto a Hernán Santana, Nacho Méndez, Traver, Noblejas y Jiménez / ARNALDO GARCÍA

«Siempre compitió contra chicos mayores que él y aun así destacaba por encima del resto», afirma Mariano, su entrenador en alevines

ANDRÉS MAESE GIJÓN.

El de ayer no fue un entrenamiento más. Al menos para él. Acompañado de Cristian Salvador y Pedro Díaz, Pelayo Morilla saltó ayer, a eso de las seis y media de la tarde, al campo número dos de Mareo para completar el primer entrenamiento del Sporting después de su brillante participación en el duelo de Copa del Rey. Un día antes, Rubén Baraja le había concedido la titularidad y no defraudó.

Su sonrisa ayer lo decía todo. Describía a la perfección su satisfacción. Pese a su juventud, 17 años, Morilla se comporta como un veterano más. Como si acumulara varias temporadas en el primer equipo. Trotó casi en solitario en medio de todos sus compañeros, mientras, probablemente, recordaba su partido en Soria. Bromeó con Cordero y también charló con Hernán Santana durante los ejercicios de calentamiento. Vestido de negro, con sudadera, se apartó junto al resto de los compañeros que fueron titulares el jueves para trabajar a menor ritmo que el resto.

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Su irrupción en el vestuario se produjo de una semana a otra durante la pretemporada. Aún en edad juvenil, fue citado por el técnico vallisoletano para incorporarse a la dinámica del primer equipo. En pleno mes de agosto, Pelayo se sumó a la disciplina rojiblanca y desde entonces no ha dejado de compartir experiencias con el vestuario de Rubén Baraja.

«Apuntaba maneras desde que era pequeño». Es la primera reflexión que le viene a Mariano Muñiz. Fue su entrenador en su etapa de fútbol-sala y en su primer año como alevín en el Astur. Según el preparador, «Morilla ha estado siempre un paso por delante del resto». Su calidad y su juego eran tales que desde que pisó un terreno de juego «siempre compitió con chicos mayores que él y aun así destacaba por encima del resto». Hoy en día sigue siendo igual. Con 17 años estrenó su titularidad con un gol y una gran actuación en la Copa del Rey. Pero estos no fueron sus primeros minutos como futbolista profesional. En Alcorcón también pudo disfrutar de diez minutos de juego.

«Para la edad que tenía cuando le entrenaba ya se le veía muy maduro», continúa Mariano Muñiz. Es una de las características de un jugador que ya brilla con luz propia en Gijón. Su trayectoria no pilla por sorpresa ni a los entrenadores que compartieron con él sus primeros pasos con un balón ni a los mejores clubes de España. Equipos como Barcelona, Atlético y Valencia ya se interesaron por hacerse con sus servicios, aunque el Sporting dio el paso para que Pelayo siga creciendo en la Escuela de Fútbol de Mareo.

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