La primera debilidad de Vega-Arango

La primera debilidad de Vega-Arango
Prohaska, de pie, tercero por la derecha, en la formación que jugó el XVI Trofeo Costa Verde. / U. PUCHE

El fichaje del internacional y mundialista Prohaska se truncó por la irregular fórmula de pago exigida por los dirigentes del Austria

Manuel Rosety
MANUEL ROSETYGijón

Desde su llegada a la presidencia del Sporting, en el verano de 1977, la ilusión de Manuel Vega-Arango era confeccionar una plantilla potente, con altas aspiraciones, sobre todo después de acabar quinto clasificado en su primera temporada presidencial, con clasificación para disputar la Copa de la UEFA, en la actualidad Europa League.

Una de las fijaciones de Vega-Arango era contar en la plantilla rojiblanca con jugadores de referencia mundial. El primer gran fichaje pretendido por el dirigente rojiblanco fue el internacional austriaco Herbert Prohaska, líder del juego del Austria de Viena en 1978 y capitán de la selección de su país. Vega-Arango, acompañado de Rafael Murillo, gestionó el fichaje por quien tenía una especial debilidad, en un viaje a la capital austriaca, después de haber visto al jugador en París, acompañado de Vicente Miera, en la final de la Copa de la UEFA, que ganó el Anderlecht.

El acuerdo llegó a perfilarse, pero el presidente del Austria, que habló con los dirigentes rojiblancos, en su primera gestión fuera de nuestras fronteras, les exigía que una parte del importe fuera entregado sin asegurar comprobante alguno a cambio. En este caso, la operación encauzada en unos 180.000 euros, tras rebajar el Austria Viena su listón inicial de 240.000 euros, sólo quedaría reflejada en algo más de 90.000 euros.

Parece ser que era una práctica habitual en algunos clubes de determinados países centroeuropeos o de los denominados del 'telón de acero', a la hora de cerrar un traspaso en una cantidad, pero con una parte que el dirigente que hacía la negociación diversificaba a su gusto. En el caso del Sporting, tanto Manuel Vega-Arango, como Rafael Murillo, hombre fuerte del presidente en las negociaciones de la entidad, consideraban un serio inconveniente las técnicas que les proponían para el pago de Prohaska, porque en la asamblea de compromisarios del Sporting tenían que dar cuenta del estado económico, sin posibilidad de maquillar partidas del ejercicio sin documentar. Los dirigentes rojiblancos se negaron a correr ese riesgo. Prohaska no vino al Sporting. Vega-Arango rehusó que la operación no se documentara con una total transparencia. Dos años después, el centrocampista austríaco fichó por el Inter. El vienés, que también jugó en la Roma, antes de volver al Austria de Viena, recibió el galardón de futbolista más destacado de los últimos 50 años por la Asociación de Fútbol de Austria, con la entrega del trofeo Jugador de oro.

El austriaco fue el primer jugador de talla mundial que le agradaba a Vega-Arango, mientras que Miera había subrayado que el jugador tenía que ganar en agresividad defensiva para ser líder en un equipo del fútbol español. En cualquier caso, al técnico cántabro le gustaba la visión de juego del elegante centrocampista austriaco.

Dos meses después de que las negociaciones quedaran rotas, el Austria Viena participó en el Trofeo Costa Verde, liderado por Prohaska.

El austriaco se quejó a su llegada a Gijón de la postura del Sporting, por la cancelación del interés en su fichaje. El jugador acusaba al Sporting de haber negociado con intermediarios. Vega-Arango le reprochó que no decía la verdad, porque los contactos fueron personales con los dirigentes del club vienés, como había hecho anteriormente en las incorporaciones de Urbano, del Córdoba, de quien Miera tenía buenos informes; Andrés, del Recreativo, avalado por Enrique Casas, y Uría, del Real Madrid, por insistencia del director deportivo, además de Rezza, que llegó aquella temporada. Vega-Arango reiteró en que en su época había las gestiones personalmente con los presidentes.

La historia no tuvo más trascendencia, porque Prohaska pasó a ser una anécdota en las historias del club gijonés. Además, en aquella temporada dio el salto el centrocampista David, desde el filial. Era el primer jugador que subía a la primera plantilla desde la inauguración oficial de Mareo. La presencia del turonés en las alineaciones de Miera, con continuidad, provocó que ya nadie se acordara más del austriaco. En la actualidad, Baraja tiene a Nacho y Pedro, por si se repite la historia. Y algunos más. Mareo casi siempre responde. Y, por lo dicho ayer, hasta Torrecilla cree en la cantera rojiblanca. Sólo falta poner a los chavales. Como pasó con David.

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