«No éramos conscientes de la relevancia de aquel partido»

Ricardo Rezza, ayer, a su llegada a Gijón, en el hall del Hotel Tryp. / FOTOS ARNALDO GARCÍA
Ricardo Rezza, ayer, a su llegada a Gijón, en el hall del Hotel Tryp. / FOTOS ARNALDO GARCÍA

Ricardo Rezza, jugador del Sporting que se enfrentó al Torino en 1978: «A Quini le tuve que decir que frenara cuando fue entrenador de los porteros. Si no agarraban una, les iba a hundir»

J. BARRIO GIJÓN.

«Veo una media de cuatro partidos por día, así que no me diga que no hago nada», subraya con buen humor Ricardo Rezza (Berisso, Buenos Aires, Argentina). «Me llaman para preguntarme por jugadores, pero no me dedico a eso», explica en conversación con EL COMERCIO, testigo de su llegada a Gijón, donde irrumpe a mediodía con su mujer para participar en los actos del cuarenta aniversario -este jueves- del primer partido del Sporting en la UEFA. Jugó los noventa minutos de aquel encuentro contra el Torino, entrando al primer palo cuando Enzo Ferrero pateó aquel parabólico córner: «Tengo una frase como referencia: siempre se puede dar un poco más. Yo la apliqué».

-Usted no era un defensa muy alto, pero se las apañaba bastante bien en el juego aéreo.

-Había jugadores a los que copiaba en alguna cosa, pero uno puede ser más inteligente o práctico jugando.

-¿Hace cuánto que no pisa el césped de El Molinón?

-Desde mi época como entrenador. Todos estos días serán muy emotivos para nosotros. Si se me quitara el dolor de rodilla... Tengo las dos fastidiadas. Ahora hay unos médicos bárbaros, pero antes te daban el menisco en un formol de recuerdo (risas).

-¿Tenía presente el cuarenta aniversario con el Sporting?

-No. Ni quiero (risas). Eso me hace mirar para atrás. Uno no puede evitar emocionarse. Hace pocos días que festejé mi setenta cumpleaños y me mandaron saludos la mayoría de los muchachos que andan por acá. Les pasará a ellos lo mismo. Dirán: 'mira cómo está el rusito'. Tengo un recuerdo muy lindo de Gijón, aunque estuve muy poco tiempo por mi lesión.

-¿De quién se acuerda?

-Tengo que agradecer mucho a Manuel Vega-Arango, por ejemplo. Fue uno de los mejores dirigentes que conocí. Me ofreció entrenar el filial. Allí tuve a dos jugadores, Marcelino (García Toral) y Muñiz, que me salieron bastante bien (sonríe). En la siguiente etapa ya estuve en el primer equipo, pero poco tiempo. Pienso que lo hubiera sacado, aunque sé cómo es la Primera. Cuando la cosa no va... Ahí hice participar a Quini, que entrenaba a los arqueros. También me acuerdo mucho de Vicente Miera, claro.

-¿A quién va a echar de menos estos días?

-Principalmente a 'El Brujo'. Tenía mucha afinidad con él. Viví de cerca su pase al Barcelona. Hasta el último momento no quiso salir. Tuve muy buenos compañeros goleadores, pero como él... Fíjese que cuando lo puse en el cuadro técnico le tuve que decir que frenara un poco. Entrenaba a los arqueros, ¡pero al mismo tiempo se entrenaba él! Le dije: 'si ellos no agarran una, les vas a hundir (risas)'. Yo lo habría tenido en el club siempre para entrenar a los delanteros, como hice en Argentina con un excompañero. Un par de días a la semana teníamos una hora y media de ese trabajo. Mejor profesor que Quini, imposible. Sentí mucho su pérdida.

-¿Aquella Liga de 1978-1979 era del Sporting?

-(Pensativo). Si no fue, sería porque no tuvo que ser. Cuando te enfrentas al Madrid sabes cómo es. Un detalle, la mayoría de los jugadores que integrábamos el Sporting fuimos internacionales: Quini, Mesa, Maceda, Cundi, Jiménez, Uría, Morán, Enzo, Doria y yo, que en algún partido fuimos con Argentina... Había catorce o quince jugadores seleccionables.

-Buena pareja que hicieron Doria y usted en defensa. 'Déjalo pasar que lo remato', cuenta la leyenda.

-(Sonríe). Eran cosas que se decían en partidos complicados, pero, como Víctor (Doria), no tengo prácticamente expulsiones en mi carrera. Creo que me expulsaron una vez en Salamanca por ir a defender a un compañero al que iban a pegar. Separé con un empujón y me echaron. En Argentina tuve una expulsión como técnico por una norma ridícula que hay por entrar tarde. Pero por lo demás no concibo la agresión en el fútbol.

-¿Qué recuerda de ese primer partido contra el Torino?

-Poco. Sé que lo afrontamos sabiendo lo peligrosos que eran los equipos italianos, muy bien plantados. Pero fuimos superiores.

-¿Eran conscientes de la relevancia histórica de aquel partido?

-No, en ningún momento. Tengo un libro grande de la historia del Sporting y me doy cuentas de cosas. Pero estoy muy agradecido de que se hayan acordado de nosotros. Me imagino que será todo muy emotivo. ¿Cuánta gente nos habrá visto jugar de los aficionados que van hoy al fútbol? No mucha. Soy 'recontra' agradecido. Al Sporting lo quiero mucho.

-¿Vio el partido de Riazor?

-Cuando nos metieron el gol me quise morir. Expulsaron a Cofie, pero la verdad es que no tuvimos ocasiones. Vi poco en ataque. Pero también veo que la gente cree que el equipo estará arriba. Esto acaba de empezar. Seguro que el míster le da la vuelta y busca fórmulas para llegar más arriba. Espero que le traigamos suerte en estos dos partidos.

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