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Sporting | «Estamos a tiempo de remontar esto»

Sergio Álvarez, ayer, posa para EL COMERCIO en el césped del campo número 1 de las instalaciones de Mareo tras el entrenamiento./ARNALDO GARCÍA
Sergio Álvarez, ayer, posa para EL COMERCIO en el césped del campo número 1 de las instalaciones de Mareo tras el entrenamiento. / ARNALDO GARCÍA

«No nos podemos poner nerviosos. Estamos a una distancia importante, pero es salvable»

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«Lo mío con el fútbol fue amor a primera vista», confiesa Sergio Álvarez (Avilés, 1992). Se acercan las tres de la tarde, con las uvas ya bien digeridas y los buenos deseos enviados, y el avilesino concede la primera entrevista del año a EL COMERCIO. Echa un vistazo rápido a su álbum de recuerdos y siempre se ve con un balón bajo el brazo. Habla con devoción de su padre Samuel. «Fue el que siempre tiró por mí», insiste. Y regatea con la habilidad de Neymar las preguntas que se refieren a la brutal dependencia que el equipo tiene de él, ansioso ya por agarrar el alta médica y regresar el sábado al ruedo.

-¿Qué le ha pedido a 2018?

-Salud para la familia, los amigos y toda la gente del Sporting. ¿A nivel personal? Que estas lesiones que tanta lata dan no regresen en este nuevo año. De lo demás tenemos que ocuparnos nosotros.

-Que venga con un ascenso, ¿no?

-Es el objetivo que nos hemos marcado. Sabemos que es difícil, pero por falta de trabajo no va a ser.

-El mes y medio que ha estado de baja ha sido de pesadilla. Se lesionó a un punto del líder y regresa a doce, con otro entrenador.

-En el fútbol siempre hay altibajos en una temporada. La situación es dura, pero los jugadores y la plantilla tenemos que remar en la misma dirección. Hay que enderezar este barco. Tenemos buen equipo, pero hay que demostrarlo.

-¿Le incomoda que se hable tanto de su influencia en el rendimiento del equipo?

-No es que me incomode, es que no creo mucho en ella. Los que competimos en deportes de grupo sabemos que el peso que tiene una persona en el rendimiento colectivo es el que es. Simplemente coincidió con esa dinámica negativa de la que hemos tardado un poco en salir. Con el cambio de míster venimos ahora con aires renovados y ganas de dar la vuelta a esta situación para volver a estar arriba, que es donde tenemos que estar.

-Pero no me negará que hay jugadores que son difíciles de sustituir en sus equipos, a su nivel: Busquets, Bruno Soriano, Parejo...

-(Pensativo). Lo único en lo que pienso cuando estoy en el campo es en dar mi mejor versión; en poner mi fútbol y fuerza a favor del Sporting. Pero en este deporte prima el equipo. Cuando la cosa no va bien, todos parecemos los peores. Y cuando va bien, los mejores. La fuerza y la importancia está en el colectivo. Las individualidades están por debajo.

-¿Ha viajado en Navidad?

-Estaba pendiente de hacer una salida fuera de España para desconectar, pero cuando me lesioné se esfumó esa posibilidad porque sabía que las fechas de regreso coincidían con esta época. Me tuve que poner un poco a punto para volver en las mejores condiciones al grupo. Estas vacaciones han sido un poco raras. Desconecté un poco el día de Navidad y la víspera porque me venía bien estar con lo familia, pero lo principal era estar a punto. Ahora iré recuperando el tono.

-¿Llega al sábado?

-Si todo va bien y entreno con normalidad estaré disponible para poder jugar o lo que quiera el míster.

-¿Cómo ha vivido desde fuera la marcha de Herrera?

-Cuando las cosas no van bien en el fútbol parece que lo más fácil siempre es echar al cuerpo técnico. Me gustaría dar las gracias a Paco (Herrera) por la profesionalidad, compromiso y cariño que ha mostrado al club. En lo que respecta a mí, he intentado dar mi mejor versión para ellos. Les deseo mucha suerte en el fútbol, que seguro que la tendrán. Los tres son gente muy seria y trabajadora.

-¿Le ha pedido un Jony a los Reyes?

-(Sonríe). Estamos un poco pendientes de qué va a hacer Jony en el futuro. Cuando hablo con él, no obstante, nuestras conversaciones van más allá del fútbol. Tenemos una relación personal y le pregunto por la familia. Si tenemos la suerte de que esté en Gijón de vuelta con nosotros, sería un privilegio. Todos sabemos el pedazo de jugador que es.

-Usted lo ficharía para su equipo...

-Hombre, sin duda (sonríe).

-Sigue viviendo en Avilés.

-Sí. Es una ciudad que está cerca de Gijón. Allí tengo a todos los amigos y mi familia. Estoy muy cerca, por poner un ejemplo, para ir a ver siempre a mis dos abuelas. Tengo comodidad y calidad de vida. Ahí están además mis amigos y me gusta compartir tiempo con ellos. Detrás de una amistad de toda la vida no hay nada más que amistad verdadera.

-¿Hablan de fútbol?

-Sí, porque son muy futboleros, pero tampoco me preguntan mucho. Saben que me gusta desconectar y hablar de otros temas, aunque ellos son gente de fútbol. Hay alguno que juega en Tercera todavía, otro es árbitro y otros que estudian.

-Su frase de vida en redes sociales es: «dirige tu propia película». ¿Cuál es la suya?

-La de un privilegiado. Estoy en una buena situación, en un gran club, y me siento valorado. Lo único que quiero es seguir creciendo y aportar todo lo que llevo dentro para que el Sporting siga creciendo. Pero para mí es importante saber que la vida que tengo no es la de un chaval normal y debo llevarla con la mayor naturalidad, sin volverme loco. Ser coherente con cómo soy, tratando bien a toda la gente de mi alrededor.

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-¿Le gusta el cine?

-Me gusta. No tengo una película favorita, pero soy muy fan de la saga 'Star Wars' y de todo lo que la rodea. Pero me he aficionado más a las series, como 'Stranger Things' y 'Juego de Tronos', que es mi favorita.

-¿Con qué personaje se identifica?

-Identificar no sé, pero me gusta mucho Tyrion Lannister porque da mucho juego (sonríe).

-Pero le tiran más los Stark...

-¡Claro! Hay más nobleza en ellos. Son gente del Norte (sonríe).

-¿Le llega el ruido de Cataluña?

-Como a cualquiera. Pero soy de los que opinan que un futbolista profesional no se debe meter en determinados temas de manera pública. Todos tenemos nuestra opinión, pero nos sigue mucha gente y creo que tenemos que mantenernos al margen.

-¿Se ve como un líder en el campo?

-Me gusta ayudar a los compañeros. Hablarles y darles información. Con el paso del tiempo me veo más fuerte a nivel sicológico, capaz de pasar situaciones difíciles. Todo lo que sea transmitir ese ambiente positivo y esa fuerza me gusta. Llevo ya muchos años en el Sporting. Sé cómo es el club, la presión que tenemos y soy uno de los capitanes. Tengo que asumir, no sé si un liderazgo, pero sí ser una de las voces cantantes del vestuario para animar a los compañeros.

-¿Es tan responsable en el día a día?

-No tanto. En casa soy un poco más desordenado. Sí que me ha gustado siempre acabar las cosas, no dejarlas a medias. Soy bastante perfeccionista.

-¿Qué tal le fueron las prácticas de Magisterio?

-Estuve el año pasado en el Colegio Paula Frassinetti, en Avilés, en Primaria. Me lo pasé muy bien.

-¿Intimida el aula?

-Son un poco cabroncetes (risas). He vivido lo que pelean los profesores y se desgastan, pero también la recompensa de ver cómo crecen los chavales es muy grande. Pero los primeros días, con 25 niños que no paran, son difíciles de controlar.

-Javier Fernández reiteró en su entrevista con EL COMERCIO el deseo del club de que empiece y termine su carrera en el Sporting.

-Tampoco pienso tan a largo plazo. Siempre he dicho que aquí me siento muy a gusto, valorado e importante. Pero de un año a otro pasan las cosas rápido. Siempre me marco metas a corto plazo. Si en un futuro me tocase salir, que sea de la mejor manera para el Sporting. Si me toca seguir, muy contento. Estoy en mi club.

-¿Qué ve en el retrovisor de 2017?

-Deportivamente no ha sido un buen año, pero no lo borraría de mi agenda. Todo sirve para seguir creciendo. Ahora empiezo 2018 con muchas ganas e ilusión.

-¿El equipo está en crisis?

-No. Veo a la gente con muchas ganas de trabajar, de hacerlo bien. Cuando el equipo consiga puntuar con más regularidad veremos el potencial real que tenemos. Hay una buena plantilla.

-Abren el año con el Córdoba y el Alcorcón en El Molinón.

-Sería importante conseguir la máxima puntuación. Si queremos estar arriba tenemos que sacar prácticamente todos los partidos en casa. Desde la humildad máxima tenemos que intentar lograr esos seis puntos. Preferiríamos estar más arriba, a menos puntos de la parte alta, pero no nos podemos poner nerviosos. Estamos a una distancia importante, pero es salvable. Queda toda la segunda vuelta.

-¿El Molinón es tan fiero con el de casa?

-Es exigente. Anima, pero cuando no haces las cosas bien te lo hace saber. Hay que tener también calma y sangre fría para no venirse abajo, aunque apriete. Pero tenemos innumerables ejemplos de lo que nos apoya.

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