El traspaso de Manjarín

El traspaso de Manjarín
Liaño, Djukic, Voro, Paco Jémez, Mauro Silva, Claudio, López Rekarte, Manjarín, Fran, Nando y Donato, en la primera visita del delantero gijonés a El Molinón como deportivista. / E. C.

El Sporting accedió a su marcha al Deportivo en julio de 1993 tras la decepción de su descarte en el Barcelona

Manuel Rosety
MANUEL ROSETYGijón

En el banquillo del Alcorcón se sentará esta tarde Javier Manjarín, uno de los jugadores internacionales que salieron de la cantera gijonesa, como auxiliar de Cristóbal Parralo, con quien empezó a formar tándem en el Deportivo.

Manjarín, que se inició en los equipos del Colegio de La Inmaculada, llegó al Sporting con quince años y unas cualidades que lo calificaban como uno de los futbolistas de más proyección del momento. García Cuervo fue un técnico clave en sus inicios al confiar en su progresión. Incluso lo citaba en las expediciones del filial, que estaba en Tercera, cuando quedaba descartado de la convocatoria en el juvenil.

Aunque debutó de forma testimonial en el segundo tiempo del partido contra el Athletic, en El Molinón, el 8 de octubre de 1989, con una derrota que significó la destitución de Aranguren, la llegada de García Cuervo fue su mejor seguro porque empezó a ser uno de los habituales en la formación gijonesa.

En el conjunto gijonés mantuvo una línea ascendente, con llamadas a las distintas selecciones. Manjarín lució la elástica nacional olímpica en seis ocasiones, con la que ganó el oro de Barcelona 92, junto a Abelardo y Luis Enrique; la sub 20, en una; la sub 21, en cinco, y la sub 23, en cuatro.

En febrero de 1993, en un convenio de colaboración entre el Sporting y el Barcelona que permitía al club rojiblanco salir de causa de disolución, el club azulgrana se reservaba el derecho a fichar un jugador, con dos grupos que se diferenciaban en el importe. Al final, Cruyff se decantó por Iván Iglesias, por quien el club catalán abonó 600.000 euros (100 millones de pesetas), aunque al principio quería a Manjarín, que estaba valorado en 900.000 euros (150 millones de pesetas). Incluso se notificó la decisión primitiva, que se le trasladó al jugador gijonés. La sorpresa llegó con el cambio de criterio del técnico holandés.

En aquella época, las apreturas económicas en el Sporting ya eran notables, tras haber heredado una situación crítica que venía de antes de la conversión del club en SAD. El cambio de criterio de los técnicos azulgrana tuvieron una negativa influencia anímica en el jugador, por lo que el consejo asumió estudiar el interés del Deportivo cuando comunicó la intención de negociar su traspaso, con el visto bueno del jugador.

La operación se cerró en la noche del sábado 17 de julio de 1993 en uno de los salones de Casa Gerardo, en Prendes, donde se reunieron Eloy Calvo y José Fernández con Augusto César Lendoiro, en un discreto contacto preparado por el restaurador Pedro Morán, también consejero del Sporting. Al presidente gallego le gustaban las negociaciones nocturnas porque pensaba que tenían más opciones de sorprender a la parte contraria por cansancio. No fue el caso, aunque la operación se cerró avanzada la noche, en algo más de 1,3 millones de euros (218 millones de pesetas). El Deportivo hizo una apuesta fuerte. Junto a Manjarín también llegaron Donato, Voro, Alfredo Santaelena, Elduayen, Paco Jémez y Pedro Riesco.

En las cuatro temporadas que jugó en el Sporting, Manjarín disputó 137 partidos de Liga y Copa, en los que anotó 23 goles. Se perdió las dos eliminatorias de la Copa de la UEFA, por una lesión, sufrida en un encuentro ante el Oviedo, en El Molinón, por una aparatosa entrada del lateral Gaspar.

En el Deportivo vivió una etapa de éxitos, con una Supercopa y una Copa del Rey, en la que marcó un gol que pasó a la historia deportivista. Coincidió con las llamadas de Javier Clemente a la selección absoluta, con la que debutó en 1995 en un 6-0 a Chipre. Con España jugó trece partidos, con nueve triunfos y cuatro empates. Dejó 'La Roja' sin saber lo que es perder.

Manjarín siguió su trayectoria deportiva en el Racing y, en México, en el Celaya y en el Santos Laguna, para colgar las botas en el Arteixo. Como técnico volvió al Deportivo en 2016 para integrar el cuerpo técnico del filial. En la campaña pasada dio el salto junto a Cristóbal Parralo, con quien sigue en su etapa alcorconera. Hoy será rival del Sporting en Santo Domingo.

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