«Estoy preparado para jugar el domingo»

PRIMER CONTACTO. El delantero balcánico salió el último del vestuario justo detrás de Neftali./
PRIMER CONTACTO. El delantero balcánico salió el último del vestuario justo detrás de Neftali.

Djurdjevic, que llevará el '23', asegura que «estoy orgulloso de ser el fichaje más caro de la historia del Sporting»

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En muy pocas ocasiones se le borró la mueca de concentración a Uros Djurdjevic durante su primera jornada de trabajo en Mareo, más bullicioso que de costumbre por la presencia del delantero serbio, el fichaje más caro de la historia del Sporting, que la ha contratado por cuatro temporadas. «Sí, estoy preparado para jugar este domingo», señaló rotundo en la rueda de prensa en la que expresó por primera vez sus sensaciones. Directo al grano. Se manifestó en inglés, manteniendo un perfil bajo, agradecido por la apuesta de Miguel Torrecilla, quien le seguía el rastro desde sus tiempos en el Celta de Vigo. El suyo fue un día intenso, preñado de novedades. Desde que saltó al campo pasadas las diez y media -el último del grupo junto a Neftali- hasta que finalizó la segunda sesión a última hora de la tarde, trasladada al campo 5. En ese momento, las instalaciones de entrenamiento del Sporting lucían abarrotadas de aficionados que querían verle en acción.

«Estoy muy contento de estar en este club. Cuando escuché la oferta, no necesité mucho tiempo para pensarlo y aceptar. El Sporting es un gran club para jugar», concluía a mediodía el delantero, que lucirá el '23' esta temporada y se estrenará el domingo frente al Nástic posiblemente abrochado al once. «Deseo ayudar al equipo a volver a Primera División», prosiguió entre el inglés y el castellano con el que terminó la frase, añadiendo también que «quiero dar lo mejor de mí en el campo para hacer felices a los aficionados». Algunos -más de doscientos por la mañana y cerca de medio millar por la tarde- pudieron verle ya perforar portería durante la sesión matinal y la vespertina.

«El que está de rosa ye el serbiu, el nuevu», apuntaba un aficionado a media mañana. Djurdjevic, que lucirá el '23' esta temporada, ya había completado el calentamiento y unos rondos. Baraja, muy pendiente de su adaptación, intercambiaba algún comentario con él, que calzaba botas negras y lucía un ostensible tatuaje en su gemelo izquierdo. A renglón seguido, el técnico organizaba dos equipos para trabajar movimientos tácticos por líneas. Peybernes era su sombra. El primer balón que tocó fue una 'picada' para asistir a Neftali, su compañero de vanguardia.

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Entró en calor con un mano a mano errado ante Javi Benítez y luego ya cargó con pólvora real. Hizo el primero tras un centro de Pablo Fernández, golpeando el balón en el palo y entrando, y el segundo en otra acción personal. Hubo aplausos. «Creo que soy bueno en el área pequeña. Me gusta correr al espacio, hacer desmarques y siempre estoy en el área», se describió después, sin revelar la cifra de goles que le planea por la cabeza: «No puedo decirlo, nunca lo hago, pero lo único importante al final de la temporada es que Gijón esté en Primera». Marcó otro. Y otro por la mañana.

Se refrescó en varias ocasiones y se acercó a André Sousa, del que se le vio también muy cercano. Luego, estiramientos, antes de la presentación en la que se le vio todavía algo tímido. «Ha sido el primer entrenamiento con el equipo y todavía no conozco mucho a los compañeros, pero en los próximos días espero conocerlos un poco más», explicó sobre su iniciática experiencia en el Sporting, antes de repetir un mensaje: «Me gusta esta liga y quiero mejorar. Este es un paso en mi carrera y una gran oportunidad para poder ayudar al equipo a volver a Primera División».

Tampoco se achicó con la responsabilidad que ya se le atribuye, situado como el fichaje más caro de la historia del club, que ha realizado una inversión bastante superior a los dos millones de euros. «Estoy muy contento y orgulloso por ello, y voy a hacer todo lo posible en el campo por ayudar al equipo», repitió. El mismo camino comparte Robin Lod, que ayer todavía se entrenaba al margen del grupo, rival de Djurdjevic la pasada temporada en Grecia con el Panathinaikos. «No esperaba encontrarlo aquí, pero sí que le conozco de allí. Es un gran jugador y espero que me dé muchas asistencias», apuntó con una sonrisa.

La expectación de la mañana se trasladó y multiplicó a la tarde, con más de medio millar de aficionados siguiendo la sesión, en la que Neftali y Djurdjevic afinaron la puntería y embocaron en numerosos remates, provocando aplausos en el ambiente. A partir de ahí, comenzaba la cuenta atrás para su presentación el domingo.

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